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Por ser lo que somos

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Si usted quiere llegar a Dios, por culpa de lo que usted es, la única opción que le queda es Jesús.

 El apóstol Pablo le dijo a los creyentes en Roma: Rom 7:9-10 RV1960 (T)  Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.  (10)  Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte;

 Podría haber sido que hubiéramos podido llegar a Dios por otro camino que no fuera la fe en Jesús, pero como somos lo que somos no quedó opción: el único camino a Dios Padre es a través de la fe en Jesús.

 1) LA LEY

En cierto momento de la historia Dios reveló a través de Moisés y otros profetas, además de los diez mandamientos, una cantidad de ordenanzas que se resumen en esta frase:Gál 3:12 PDT  ..."quien quiera tener vida cumpliendo la ley, debe obedecer todo lo que la ley exija".

 Claro que este camino podría llevar a la eternidad con Dios, Pablo volvió a decir que: Rom 10:5 PDT  Esto es lo que Moisés escribe acerca de cómo tener la aprobación a través de la ley: "El que quiera tener vida por medio de la ley que haga todo lo que la ley ordene".

 Y la obediencia perfecta a estos mandatos es para vida eterna, como ya lo había expresado: "...mandamiento que era para vida..." Pero he aquí la paradoja, siendo que habían sido concebidos con ese fin, terminaron llevando a los hombres al punto opuesto de ese objetivo.

 Rom 7:10 NVI  Se me hizo evidente que el mismo mandamiento que debía haberme dado vida me llevó a la muerte;

 ¿Cómo es que algo dado por Dios para acercar al hombre a Él termina teniendo el efecto contrario? Y la respuesta está en lo que nosotros mismo somos.

 2) EL HOMBRE

Rom 7:14-23 NVI  Sabemos, en efecto, que la ley es espiritual. Pero yo soy meramente humano, y estoy vendido como esclavo al pecado.  (15)  No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco...(18)  Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo.  (19)  De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero... (21)  Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal.  (22)  Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios;  (23)  pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo.

 La Ley es buena, el problema somos nosotros, nuestra debilidad que nos lleva a que, aunque queremos hacer lo que agrada a Dios, no podemos cumplirlo en su totalidad y aunque sea una falta muy pequeña, a los ojos santos de nuestro Padre celestial quedamos totalmente descalificados al igual que el más malvado sobre la tierra.

Stg 2:10 RV1960 (T)  Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.

 Entonces, he allí nuestra desgracia, conociendo el camino a través de la obediencia a sus mandamientos y queriendo transitar por ellos, nos damos cuenta de que no estamos capacitados para hacerlo como realmente deberíamos hacerlo. Rom 7:24 RV1960 (T)  ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?

 A la luz de todo esto surge una pregunta: ¿no hay posibilidad entonces de llegar a Dios? Y la respuesta es: sí, por medio de la fe en Jesús.

 3) JESÚS

Después de que todas las puertas quedaron cerradas, fue más evidente la intención del apóstol: es posible llegar a Dios pero el único camino es Jesús.

 Rom 8:1-4 PDT  Así pues, ahora Dios no condena a los que están unidos a Cristo Jesús  (2)  porque por medio de Cristo Jesús, la ley del Espíritu que da vida te liberó de la ley que trae pecado y muerte.  (3)  La ley no tenía poder porque nuestros deseos naturales la debilitaron, pero Dios hizo lo que la ley no pudo hacer. Dios envió a su Hijo con la misma vida con la que todo ser humano peca y como una ofrenda para pagar por el pecado y así Dios se valió de esa vida humana para condenar el pecado.  (4)  Todo esto lo hizo Dios para que pudiéramos ser aprobados tal como exige la ley. Ahora no seguimos los deseos naturales, seguimos al Espíritu.

 CONCLUSIÓN

Lo que usted hoy es, por más bueno moralmente que sea, no es suficiente para que Dios lo considere apto para entrar en su Reino.

 Si usted puede  cumplir a la perfección todos sus mandamientos, al mismo tiempo y hasta el último segundo de su existencia en la tierra, tal vez podríamos decir algo diferente. Pero como eso es imposible que suceda, y es imposible por causa de esa otra "ley" que Pablo advertía en su cuerpo, y que es común a todo ser humano, entonces no le queda otra opción: usted tiene que aferrarse a Jesús y permitir que el único justo lo ingrese, por mérito de su justicia no la nuestra, al Reino de Dios.

 1Pe 3:18 RV1960 (T)  Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios,...

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